El verano noruego es corto, pero intenso. Desde finales de mayo hasta mediados de julio, el sol nunca se pone del todo en el norte de Noruega, e incluso en el sur hay suficiente luz para leer un libro al aire libre a medianoche. Son estas semanas en las que todo el país vive al aire libre, y dos tradiciones marcan el tono de todo ello: el sol de medianoche y San Juan.
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